¿QUÉ ES EL T.E.A.?

El T.E.A se define como un grupo de alteraciones del desarrollo de origen neurobiológico que afectan a las áreas específicas de humanización de la persona, produciendo cambios significativos a nivel cualitativo y cuantitativo desde el nacimiento de la persona y a lo largo de toda su vida. Esta áreas a las que nos referimos son la comunicación e interacción social (comunicación social), la capacidad de ficción e imaginación, que también podemos referirnos como intereses restringidos.

Sin embargo estas alteraciones presentan diferentes manifestaciones en cada persona con T.E.A., diversos niveles de gravedad de afectación, afección médica, genética u otro trastorno asociado, acompañado o no de discapacidad intelectual, con o sin deterioro del lenguaje, además de la influencia de la educación y los apoyos que reciba a la persona a lo largo de su vida.

La heterogeneidad de la sintomatología de las personas con T.E.A. hace que cada persona sea única en su desarrollo a pesar de compartir unos patrones comunes de afectación.

Estas alteraciones observables del comportamiento de las personas con T.E.A. pueden mejorar significativamente a través de una intervención adecuada y el uso de apoyos y recursos necesarios.

Teniendo en cuenta las características de las personas con T.E.A., las intervenciones que se llevan a cabo deben abarcar las distintas áreas en las que pueden presentar déficits como es la autonomía y el cuidado personal, comunicación y lenguaje, habilidades sociales (cognición social), funciones ejecutivas y autorregulación.

La intervención con esta población atiende a unos objetivos concretos independientemente del ámbito del profesional. Estos objetivos se centran en disminuir los déficits que presentan teniendo en cuenta el desarrollo típico de la persona, promover las competencias personales del niño/a y conseguir su mayor independencia, bienestar y calidad de vida. 

T.E.A.